domingo, 8 de febrero de 2009

UN PINGÜINO EN MI ASCENSOR

Hace poco celebrábamos la felicidad de Petita, que tras ungir su unión con el sagrado vinculo del matrimonio con Luka hace apenas un año (y digo sagrado, ya que un sacerdote se permitió el lujo de dar a esta pareja de elefantes los derechos que no da a sus congéneres humanos) ha empezado a ganar peso y a integrarse en la manada. Petita ya es una más entre los suyos y de eso todos nos alegramos… pero ya saben lo que se dice… de una boda nace otra boda… y este año nos volvemos a poner el traje o la pamela para asistir al enlace de nuestros amigos pingüinos.
¿Quién nos iba a decir que la ancestral China iba a subirse tan pronto al carro de las bodas zoológicas y que iba a ser de las pioneras en oficiar una boda gay? El caso es que dos pingüinos machos hace unos días contrajeron matrimonio, en este caso civil, tras meses de relación. Los amigos pingüinos tienen la virtud de la monogamia, cuando encuentran pareja lo hacen para siempre –yo soy de la misma opinión…otra cosa es que a veces las dificultades superen las voluntades-. Y por eso los cuidadores del Zoo Polar Land de Harbir, tras comprobar que el instinto natural hacía que esta pareja monógama buscara un huevo que cuidar, decidieron darles en adopción el fruto de una unión heterosexual pingüina que había decidido abandonar a su retoño en el cascarón convirtiéndose para él en los mejores padres del mundo pingüino.

Hablaba de instinto natural, y así es. Independientemente de la orientación afectiva de cada cual el instinto es el instinto y eso ha sacado de quicio a la Conferencia Espiscopingüina China que no haciendo caso a ministro de exteriores pingüino ya debe estar preparando una ceremonia campestre para reivindicar que una familia es un pingüino con una pingüina.

La verdad es que estos pingüinos, junto a más de un centenar de especies del reino animal, desde las abejas a los humanos (por no hablar de los caracoles o las flores hermafroditas que ellas mismas se lo guisan y ellas mismas se lo comen) están tirando por tierra los tabúes del fundamentalismo en nuestra sociedad que siguen negando la realidad de la naturalidad del amor entre iguales. Qué cosas tiene la vida… ¡Que la avanzada sociedad pingüina le esté sacando la delantera a las preclaras mentes vaticanas! ¡Tiene narices!

El ejemplo de estos pingüinos chinos no es una novedad, hoy ellos han recibido como premio la ceremonia de su boda por ser “los mejores padres del zoo” tal y como afirmó una de las cuidadoras… pero no son los primeros, Silo y Roy, del Zoo de Nueva York, tras seis años de relación monógama –ya podría aprender Álvarez Cascos que pasó de decir no al divorcio a buscar el Record Guinnes- también recibieron el premio de poder tener su propia familia y hoy andan felices y divertidos junto a su hija Tango.

Aquí en España no podemos quejarnos, por suerte nuestra sociedad y nuestras leyes han demostrado ser tan avanzadas como la muy avanzada sociedad de los pingüinos que sin leyes aceptan lo natural con naturalidad, pero aún quedan sectores fundamentalistas en nuestro país –extrema derecha y alta curia- y porque no decirlo, aun peor en otros lugares del mundo, que siguen negando la naturaleza de lo obvio y lo natural… Pues nada… a esperar que abran los ojos y mientras a brindar por esta pareja que nace y a ponernos en fila detrás de los novios a ver si con suerte pillamos el ramo y dejamos de buscar un pingüino en nuestro ascensor (o sube al mío al menos el pingüino que yo ame y espero volver a amar).
Josep Fuster
Presidente de Suma Igualtat

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